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Juventud y energía: OLACDE promueve la inclusión de una nueva generación en la toma de decisiones energéticas

La transición energética en América Latina y el Caribe ya no es solo una discusión sobre tecnología o reducción de emisiones. Se ha convertido en una disputa estratégica por liderazgo económico, seguridad energética y control de cadenas de valor críticas. En ese escenario, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) ha puesto sobre la mesa un nuevo actor político: las juventudes.

Durante el evento regional titulado “Juventudes e Incidencia en América Latina y el Caribe”, organizada por Youth4Energy y Reacción Climática, Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de OLACDE, presentó un diagnóstico claro: América Latina y el Caribe poseen algunas de las ventajas estructurales más significativas para la transición energética global.

Actualmente, cerca del 70% de la electricidad generada en esta región proviene de fuentes limpias, lo que posiciona a su matriz eléctrica como la más sostenible del mundo. Hace solo diez años, la energía solar y eólica representaban entre el 2% y el 3% del total regional; hoy, su participación supera el 20%, con tasas exponenciales de crecimiento. Además, América Latina y el Caribe cuenta con más del 25% de los minerales críticos a nivel mundial—como litio, cobre y cobalto—que son esenciales para electrificación y almacenamiento energético.

No obstante, la narrativa regional no se limita a las energías renovables. Rebolledo advirtió que la seguridad energética ha recuperado protagonismo en agenda internacional debido a conflictos geopolíticos y ajustes globales. La región produce aproximadamente el 10% del petróleo mundial y el 6% del gas natural; se prevé un crecimiento acelerado en países como Argentina, Brasil, Guyana, Trinidad y Tobago y Venezuela.

En este nuevo panorama energético, los jóvenes surgen como actores clave. Investigaciones sugieren que solo en el sector energético podrían surgir hasta 15 millones de nuevos empleos en los próximos cinco años dentro de la región, abriendo así oportunidades laborales sin precedentes para las nuevas generaciones.

De participación simbólica a influencia tangible

Valentina Licanqueo, consultora de OLACDE, enfatizó que ya no basta con invitar a los jóvenes a los espacios deliberativos; es crucial transformar esa participación en incidencia efectiva e institucionalizada.

Licanqueo resaltó que OLACDE colabora con sus 27 países miembros para fortalecer capacidades técnicas, liderazgo e incidencia pública al incorporar enfoques relacionados con género, diversidad e interculturalidad como pilares fundamentales para una transición justa. Recordó también que durante la X Semana de la Energía celebrada en Chile, en 2025, tuvo lugar el Primer Encuentro de Juventudes de América Latina y el Caribe; allí se presentó una declaración formal ante ministros y ministras del área energética regional por primera vez.

Próximo paso: institucionalizar las voces juveniles

Como parte integral de esta estrategia, OLACDE está trabajando en el Consejo de Juventudes por la Energía cuyo establecimiento está previsto durante la próxima XI Semana de la Energía programada para octubre de 2026 en República Dominicana.

Este espacio permitirá establecer un canal directo y constante entre los jóvenes y los ministros responsables del sector energético justo cuando América Latina y el Caribe redefine su papel dentro mercados estratégicos como hidrógeno verde, minerales críticos, electromovilidad así como almacenamiento energético resiliente frente al cambio climático.

Con una matriz eléctrica considerada como una de las más limpias globalmente junto a vastas reservas estratégicas además una población joven fundamental para su mercado laboral; queda claro que sin una nueva gobernanza que incluya activamente a quienes heredarán estos resultados positivos no será posible garantizar una transición energética sostenible en Latinoamérica.

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