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América Latina y el Caribe coordinan acciones conjuntas ante la crisis energética global

América Latina y el Caribe coordinan acciones ante uno de los choques externos más severos de las últimas décadas. Los ministros de Energía de la región coincidieron que la crisis actual se enfrentará de mejor manera de forma colectiva y no solamente con reacciones y medidas nacionales.

Un escenario global de alta fragilidad

La urgencia se ve subrayada por el panorama global expuesto por Keisuke Sadamori, director de mercados energéticos de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Según Sadamori, el conflicto ha provocado daños significativos en más de 80 instalaciones estratégicas, incluyendo refinerías y plantas de gas natural licuado (GNL).

“Las pérdidas acumuladas de suministro de petróleo superaron los 300 millones de barriles en marzo y podrían alcanzar los 400 millones en abril”, advirtió el directivo de la AIE, señalando que la volatilidad ha llevado los precios en ciertos centros de distribución. Este déficit global ejerce una presión directa sobre las economías latinoamericanas y caribeñas, que ya enfrentan alzas de hasta el 64% en el precio del diésel.

No solo esfuerzos aislados en la región

Frente a este diagnóstico, los representantes de los países de la región manifestaron una coincidencia en que una respuesta regional debiera contemplar tres pilares estratégicos:

Unidad ante la emergencia: Disposición para trabajar de manera conjunta y coordinada para profundizar la integración energética regional.

Hoja de ruta planificada: Planeación energética regional que disponga y facilite las respuestas frente a la crisis.

Transición energética: Los ministros resaltaron que la transición no es solo un objetivo ambiental, sino una herramienta de soberanía para disminuir la dependencia de combustibles importados.

Resiliencia y liderazgo renovable

A pesar del complejo entorno, el diálogo resaltó las ventajas competitivas de la región. Actualmente, el 70% de la generación eléctrica de América Latina y el Caribe proviene de fuentes renovables, la proporción más alta del mundo.

Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de OLACDE, indicó que “desde el inicio del conflico bélico el precio del petróleo ha aumentado casi un 50% con un impacto en el precio de las gasolinas y diesel que se ha incrementado, en promedio, en un 15% y 21% respectivamente, generando fuertes presiones inflacionarias y mayor gasto fiscal como respuesta a este shock económico”

Por otra parte, Rebolledo señaló que “queda en evidencia que existe una disposición para trabajar coordinadamente en colaboración y avanzar en esa perspectiva como región frente a una de las crisis energéticas más grandes del último tiempo e enfatizó que la situación actual exige acelerar la integración para robustecer la seguridad energética”.

América Latina y el Caribe debe evolucionar desde respuestas reactivas hacia una arquitectura energética más robusta y sostenible, consolidándose como un bloque estratégico en medio de la mayor incertidumbre geopolítica energética que hoy vive el mundo.

Para más información comuníquese con:
Diana Soriano, jefa de Comunicaciones
diana.soriano@olacde.org

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