El avance de la región hacia las fuentes renovables, que representaron el 67,4% de la generación eléctrica en 2025, abre un nuevo frente de atención: la gestión de los residuos de su propia infraestructura. Aunque el auge de la tecnología solar y eólica comenzó hace apenas una década y la mayoría de los equipos vigentes no ha cumplido su vida útil, las averías prematuras y la renovación tecnológica están acelerando el desecho de paneles, aerogeneradores y baterías.
Este escenario ha llevado a varios países a diseñar planes, programas y regulaciones para el reciclaje de componentes reutilizables. El objetivo es mitigar los impactos ambientales en todo el ciclo de vida de estas tecnologías, evitando que metales pesados, plásticos y sustancias corrosivas o tóxicas afecten el suelo, el aire y el agua.
La Nota Técnica de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) explica que la generación de estos desechos constituye una oportunidad de economía circular cuyo valor económico potencialmente recuperable podría alcanzar los US$209.000 millones en 2050, mediante estrategias de reciclaje, reutilización y valorización de materiales. Esta perspectiva amplía el diálogo sectorial, incorporando la necesidad de evaluar el potencial económico de los recursos secundarios en lugar de analizar únicamente la presencia física de los residuos.
Actualmente en la región existen 150 millones de paneles solares en operación y 16.000 aerogeneradores que junto al acelerado crecimiento de las baterías y de la energía solar y eólica, permite proyectar la magnitud de los volúmenes de materiales acumulados hacia mediados de siglo:
• 81 millones de toneladas de materiales totales estarán incorporadas en las tecnologías de la transición.
• 36 millones de toneladas corresponderán a acero, equivalente al 63% de la producción anual actual de este metal en la región.
• 4 millones de toneladas serán de cobre, volumen cercano al 40% de la producción anual regional.
• 10 millones de toneladas corresponderán a aluminio, casi el triple de la producción anual actual de América Latina y el Caribe.
El estudio indica que recuperar estos componentes reduciría la demanda de nuevas actividades extractivas, disminuiría las emisiones asociadas a la minería y fortalecería la seguridad de suministro de recursos considerados críticos a nivel mundial.
La inteligencia artificial en la economía circular
La nota técnica señala que la inteligencia artificial actúa como un habilitador clave en la gestión de estos activos. Las herramientas digitales y los sistemas predictivos permiten el monitoreo continuo de los dispositivos, lo que facilita la programación eficiente del mantenimiento, prolonga la vida útil de los equipos y automatiza su clasificación para procesos de reacondicionamiento o reciclaje.
En el caso específico de las baterías de litio de la electromovilidad, los algoritmos analizan el historial operativo para determinar cuándo un módulo puede ser destinado a una segunda vida útil en aplicaciones de almacenamiento estacionario. Esta alternativa extiende el ciclo total del dispositivo y pospone la necesidad de su gestión final.
Una oportunidad industrial para la región
OLACDE argumenta que la economía circular abre una oportunidad para el desarrollo industrial de la región. La recuperación de materiales críticos podría reducir la dependencia de materias primas vírgenes, disminuir importaciones estratégicas, crear nuevas cadenas regionales de valor, generar empleo especializado y reforzar la seguridad del suministro para el futuro sector energético.
Sin embargo, el documento advierte que el desarrollo de esta industria requerirá el fortalecimiento de marcos regulatorios específicos, esquemas de responsabilidad extendida del productor, sistemas de trazabilidad y logística inversa, dado que estas capacidades son todavía incipientes en la mayoría de los países de la región.
La sostenibilidad del sector no concluye con la instalación de parques eólicos, fotovoltaicos o baterías; dependerá de la capacidad de la región para transformar los residuos tecnológicos en nuevos recursos productivos de manera eficiente.
Revisa la nota técnica en el siguiente enlace: https://www.olade.org/publicaciones/nota_tecnica_19/
