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América Latina y el Caribe explora el potencial de las microalgas para producir energía y capturar carbono

América Latina y el Caribe está en busca de diversificar las tecnologías que facilitarán su transición energética. A medida que avanza en la implementación de energías renovables, surge una nueva área de investigación en laboratorios: las microalgas, organismos con la capacidad no solo de generar energía, sino también de capturar dióxido de carbono y tratar aguas residuales dentro del mismo sistema.

Este tema fue central en la inauguración del curso”Aplicaciones de las Microalgas en Sistemas Bioelectroquímicos”, organizado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), en colaboracion de la Escuela Superior de Chimborazo y el Grupo de Energías Alternativas y Ambiente ESPOCH, que reúne a investigadores, académicos y profesionales para analizar aplicaciones que podrían contribuir simultáneamente a la descarbonización, la seguridad energética y la economía circular.

Durante la apertura, Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLACDE, destacó que la transición energética debe ir más allá del despliegue de nuevas fuentes energéticas e incluir soluciones que aborden los retos ambientales y productivos actuales. El curso es parte de una estrategia para fortalecer capacidades dentro de los 27 países miembros de OLACDE y tiene como objetivo acercar investigaciones con aplicaciones industriales y ambientales concretas.

En su primera jornada, se abordó el creciente interés internacional por las microalgas. Estas son utilizadas como biocátodos fotosintéticos capaces de producir el oxígeno necesario para sistemas bioelectroquímicos sin requerir aireación mecánica, que reduce el consumo energético. Además, tienen la capacidad de eliminar nutrientes, materia orgánica y metales pesados presentes en aguas residuales; al mismo tiempo pueden capturar dióxido de carbono y generar biomasa útil para biocombustibles, biofertilizantes y otros productos valiosos.

Para Celso Recalde, director del Grupo de Energías Alternativas y Ambiente de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), el desafío ya no es exclusivamente científico, sino de articulación institucional. El experto afirmó que las investigaciones desarrolladas en Ecuador ya generan cooperación con universidades europeas y destacó que la biodiversidad de microorganismos de la región está permitiendo desarrollar soluciones con aplicaciones en energía, tratamiento de aguas y desalación, despertando interés fuera de América Latina y el Caribe.

La capacitación se desarrolla en el marco del proyecto ETRELA, financiado por la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI) del Gobierno de Alemania, y combina fundamentos científicos con casos prácticos sobre bioelectricidad, captura de carbono y aprovechamiento integral de biomasa. Su objetivo es formar capacidades técnicas para acelerar la incorporación de tecnologías emergentes en la transición energética regional.

El creciente interés hacia este tipo innovador refleja una tendencia más amplia: hoy día la transición energética no se limita únicamente a medir la expansión en energías renovables; también evalúa la capacidad para desarrollar tecnologías que integren producción energética eficazmente con mitigación climática y uso eficiente recursos naturales. En este contexto, las microalgas están surgiendo como una opción prometedora capaz de abordar múltiples desafíos simultáneamente.

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