América Latina y el Caribe están transformando el núcleo de su transición energética. Lo que anteriormente se centraba en aumentar la proporción de energías renovables ahora ha evolucionado hacia una prioridad diferente: asegurar la seguridad energética, mejorar la resiliencia operativa y establecer marcos regulatorios que puedan soportar el ritmo del avance tecnológico.
Este fue el enfoque principal del FES Government and Investment Virtual Summit, un foro preparatorio para la XI Semana de la Energía organizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), programada del 6 al 9 de octubre en Santo Domingo, República Dominicana. Este evento reunirá a ministros, reguladores, inversores y empresas tecnológicas de los 27 países miembros del organismo.
Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de OLACDE subrayó que “el sector energético hoy se define por geopolítica, innovación tecnológica y seguridad estratégica”, resaltando que actualmente la región aporta el 10% de la producción mundial de petróleo y el 6% del gas natural. Esto posiciona a América Latina y el Caribe como el bloque no OPEP con mayor potencial para expandir su producción hidrocarburífera en los próximos años, especialmente impulsado por Argentina, Brasil, Guyana y Trinidad y Tobago.
Sin embargo, es en el sistema eléctrico donde se producen las transformaciones más significativas. En tan solo diez años, la participación de fuentes solares y eólicas ha aumentado del 5% al 20% en la matriz energética regional. Países como Chile han alcanzado semanas con hasta un 43% de generación eólica, lo que evidencia un cambio estructural que requiere una reevaluación de las infraestructuras energéticas en toda la región.
República Dominicana destaca como caso emblemático
El país recientemente adjudicó 325.69 MW en su último proceso licitatorio y está preparando nuevas convocatorias por otros 500 MW enfocados en energías renovables y sistemas de almacenamiento energético (BESS), lo cual ya se considera uno de los movimientos regulatorios más ambiciosos del Caribe. Ricardo Guerrero, Viceministro de Energía Eléctrica de República Dominicana, comentó: “El proceso concluyó sin objeciones y con ofertas superiores a lo esperado”.
El diagnóstico compartido durante este seminario web entre gobiernos y el sector privado presenta una conclusión evidente: La transición energética en América Latina y el Caribe ha trascendido su objetivo climático inicial para convertirse en una competencia por competitividad, estabilidad en redes eléctricas, almacenamiento energético, digitalización y soberanía energética.
Con más de 53 propuestas técnicas ya recibidas para el FES Government and Investment, la agenda oficial en Santo Domingo —que abarca aspectos como almacenamiento energético, regulación eléctrica, resiliencia en redes eléctricas e integración gasífera— la XI Semana de la Energía organizada por OLACDE se perfila como un espacio clave para definir estratégicamente el futuro del sector durante los próximos años.
En un contexto global caracterizado por volatilidad geopolítica, presión climática creciente y aumento en demanda eléctrica, América Latina y el Caribe llega a este momento decisivo con una ventaja competitiva: posee una matriz energética entre las más limpias del mundo. Sin embargo, el desafío ya no consiste simplemente en generar más energía; es crucial mantener el sistema que hace posible su producción.
