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Junio 2026
Monitor de la Movilidad Eléctrica en América Latina y el Caribe

El presente documento de trabajo señala que la movilidad eléctrica se ha consolidado como una de las transformaciones más relevantes del sistema energético y del mercado automotor a escala global. En 2025, las ventas mundiales de vehículos eléctricos superaron los 20 millones de unidades y representaron el 25% de las ventas de vehículos nuevos, mientras que para 2026 se proyecta que alcancen 23 millones y una cuota cercana al 28%. En este contexto, China se mantiene como el actor dominante por escala, capacidad industrial y exportadora; la Unión Europea evidencia una recuperación impulsada por la regulación; y Estados Unidos muestra una evolución más moderada, condicionada por cambios en los incentivos. En conjunto, este escenario confirma que la electrificación del transporte ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un componente estructural de la transición energética.

En América Latina y el Caribe (ALC), el documento indica una trayectoria de crecimiento sostenido, aunque todavía incipiente en términos de penetración sobre el parque total. Al primer trimestre de 2026, la región registró 837,014 vehículos livianos electrificados en circulación y ventas trimestrales de 106,765 unidades, lo que sugiere que podría cerrar el año superando el millón de vehículos si se mantiene el ritmo actual. Brasil lidera con amplitud el parque regional de vehículos livianos electrificados y concentra más de la mitad del total, mientras que Uruguay destaca en términos per cápita y Chile se consolida como referente regional en buses eléctricos, con una flota que lo sitúa incluso entre los países más avanzados del mundo en este segmento. No obstante, el documento subraya que, pese a este avance, la electromovilidad aún representa apenas alrededor del 0,7% del parque liviano total de la región, lo que revela tanto el progreso alcanzado como el amplio margen de expansión pendiente.

Uno de los mensajes más estratégicos del documento es que el desarrollo de la electromovilidad no puede evaluarse únicamente por el crecimiento del parque vehicular, sino también por la capacidad de los países para desplegar infraestructura de recarga y capturar beneficios económicos concretos. Brasil lidera también en número absoluto de estaciones de carga públicas, aunque Chile sobresale cuando se analiza la infraestructura en relación con el tamaño de su parque electrificado, evidenciando una mayor densidad de cobertura. A ello se suma un impacto económico significativo: con los precios de los combustibles vigentes a marzo de 2026, OLACDE estima ahorros anuales por 1,157 millones de dólares asociados al uso de automóviles 100% eléctricos y buses eléctricos en la región, además de una reducción sustancial en el consumo de gasolina y diésel. En conclusión, la movilidad eléctrica en ALC avanza con solidez y ofrece beneficios tangibles, pero exige acelerar el despliegue de infraestructura, consolidar mercados nacionales y sostener políticas que permitan escalar su adopción de forma más equilibrada.

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