En el marco del Primer Foro de Alto Nivel CELAC–África, las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y de África se reunieron en Bogotá, bajo la presidencia pro tempore de Colombia de la CELAC y la Presidencia de Burundi de la Unión Africana (UA), con la participación de especialistas de ambas regiones invitados por los Copresidentes, en el marco del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
El Foro propició un diálogo orientado a fortalecer los vínculos entre América Latina y el Caribe y África, sobre la base del respeto mutuo, la igualdad soberana de los Estados, la solidaridad, el beneficio compartido y el reconocimiento de los vínculos históricos y culturales que unen a ambas regiones.
En representación de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), Fitzgerald Cantero, Director de Estudios, Proyectos e Información, participó como panelista en la sesión “Transición energética justa y acceso universal a la energía para la superación de la pobreza energética: aprendizajes y oportunidades de cooperación birregional CELAC–África”.
Durante su intervención, destacó que uno de los retos más urgentes para América Latina y el Caribe es avanzar hacia la cocción limpia, una meta regional fijada para 2035, considerando que alrededor de 70 millones de personas aún dependen de la leña para cocinar y calefaccionarse cada día. En este contexto, subrayó la importancia de sustituir tecnologías ineficientes por soluciones más limpias como biogás, GLP, gas natural o generación distribuida, según las condiciones de cada territorio.
Asimismo, remarcó el papel estratégico de la generación distribuida tanto para acelerar la transición hacia tecnologías más limpias como para reducir el porcentaje restante de hogares sin acceso a electricidad en la región.
Finalmente, Cantero destacó el enorme potencial de cooperación entre América Latina, el Caribe y África en energías renovables y en la implementación de soluciones para la superación de la pobreza energética, señalando que el intercambio de experiencias, tecnologías y políticas públicas entre ambas regiones será clave para avanzar hacia sistemas energéticos más inclusivos, sostenibles y resilientes.
