América Latina y el Caribe enfrenta un crecimiento acelerado en la generación de residuos sólidos, impulsado por la urbanización y los patrones de consumo. La región produce grandes volúmenes de residuos, de los cuales una proporción significativa se dispone de forma inadecuada, generando impactos ambientales, sanitarios y climáticos. A pesar de este desafío, el aprovechamiento energético de residuos continúa siendo limitado, lo que contrasta con su alto potencial.
El Waste to Energy (WtE) se presenta como una alternativa estratégica para complementar la transición energética regional y avanzar hacia modelos de economía circular. Tecnologías como la digestión anaerobia, la combustión con recuperación energética y la gasificación permiten transformar residuos urbanos, agrícolas e industriales en electricidad, calor y biocombustibles, reduciendo simultáneamente las emisiones de gases de efecto invernadero y la presión sobre rellenos sanitarios.
La implementación del WtE en ALC es heterogénea y enfrenta barreras estructurales relacionadas con financiamiento, marcos regulatorios, infraestructura y aceptación social. Mientras países con mayor población concentran el mayor potencial a escala industrial, los pequeños Estados insulares del Caribe encuentran en el WtE una opción clave para enfrentar la escasez de suelo y la dependencia energética. En este contexto, fortalecer la articulación entre políticas de residuos, energía y clima resulta fundamental para convertir este potencial en un motor de desarrollo sostenible para la región.
