La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) participó en la XIII Conferencia Energías Renovables Perú 2026, espacio regional en el que se analizaron los avances, desafíos y oportunidades de la transición energética en América Latina y el Caribe. En representación de la Organización, Fitzgerald Cantero Piali, Director de Estudios, Proyectos e Información, expuso sobre “El rol de las energías renovables en la transición energética: avances y desafíos en América Latina”.
Durante su intervención, destacó el crecimiento sostenido de la capacidad renovable en la región durante la última década, impulsado principalmente por la expansión de tecnologías hidroeléctricas, solares y eólicas. Señaló que, aunque cerca del 70% de la generación eléctrica regional proviene de fuentes renovables, América Latina y el Caribe aún cuenta con un amplio potencial sin aprovechar en hidroenergía, solar, geotermia y eólica, lo que posiciona a la región como un actor estratégico en la transición energética global.
No obstante, advirtió que uno de los principales desafíos actuales es la necesidad de ampliar la infraestructura de transmisión eléctrica y profundizar la integración energética regional, con el fin de aprovechar de manera eficiente la energía limpia disponible. En este contexto, mencionó que los vertimientos de energía en la región representaron pérdidas cercanas a los USD 8.413 millones en 2025, lo que evidencia la urgencia de fortalecer la planificación energética, la infraestructura y la coordinación regional.
Asimismo, resaltó la rápida expansión de la electromovilidad en América Latina y el Caribe, que pasó de 17.541 vehículos eléctricos en 2020 a más de 674.915 en 2025, lo que refleja un cambio estructural en el consumo energético de la región. En este sentido, subrayó la importancia de acelerar la electrificación de sectores como transporte e industria, así como de fortalecer políticas públicas, marcos regulatorios modernos e inversiones sostenidas que permitan escalar nuevas industrias como el hidrógeno verde.
Finalmente, destacó que la transición energética en América Latina no solo representa un desafío tecnológico y ambiental, sino también una oportunidad de desarrollo económico, integración regional y reducción de brechas sociales, en la medida en que permita ampliar el acceso a la energía, generar nuevas cadenas de valor y fortalecer la seguridad energética de los países de la región.
