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Más renovables, más desafíos: la transición energética exige transformar las redes eléctricas de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe avanza con firmeza hacia una matriz eléctrica con mayor presencia de energías renovables. Sin embargo, el rápido despliegue de la generación solar y eólica plantea un reto inmediato: adaptar los sistemas eléctricos para operar de forma segura, estable y continua frente a una oferta cada vez más variable.

Esta es la principal conclusión de la Nota Técnica N. º 20 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), elaborada en colaboración con la Universidad Tecnológica de Pereira. El informe examina cómo la integración de recursos basados en inversores electrónicos está transformando la operación, planificación y control de las redes en la región.

Estabilidad eléctrica: un nuevo paradigma operativo

El estudio advierte que la sustitución de la generación convencional por tecnologías conectadas mediante inversores reduce la inercia natural del sistema eléctrico, lo que incrementa su vulnerabilidad e impone nuevas estrategias de control para preservar la estabilidad.

Para mitigar este impacto, el documento plantea el uso de inversores avanzados capaces de emular el comportamiento de las máquinas síncronas tradicionales, combinados con sistemas de almacenamiento en baterías y herramientas de control de última generación. No obstante, el informe precisa que esta emulación requiere tanto controles especializados como un soporte físico de energía, por lo que estas capacidades deben preverse desde las fases de diseño, planificación y evaluación económica de los proyectos.

Asimismo, la OLACDE enfatiza que la infraestructura actual fue concebida bajo un modelo centralizado y rígido, por lo que enfrenta severas limitaciones para absorber grandes volúmenes de energía limpia. Esto exige una actualización urgente de los criterios operativos, las metodologías de protección y los esquemas de planificación.

Infraestructura obsoleta ante una nueva realidad energética

El documento identifica cuatro desafíos técnicos prioritarios para la red regional:

  • Sobretensiones en horas de alta radiación solar y baja demanda.
  • Caídas de tensión cuando disminuye intempestivamente la generación renovable.
  • Mayor sensibilidad de la red ante variaciones abruptas de potencia.
  • Necesidad de nuevos códigos de red que aprovechen la flexibilidad de los inversores electrónicos.

Otro aspecto crítico es la obsolescencia de los sistemas de protección tradicionales. Diseñados para detectar las elevadas corrientes de cortocircuito de los grandes generadores térmicos e hidráulicos, estos esquemas pierden eficacia ante los inversores, que limitan térmicamente dichas corrientes e impiden la identificación oportuna de fallas.

Para resolverlo, la investigación propone migrar hacia protecciones inteligentes y adaptativas. Estos nuevos esquemas deben ser capaces de evaluar variables dinámicas como la dirección del flujo eléctrico, la frecuencia y la tensión, aspectos clave para el funcionamiento de redes activas y microrredes.

Esta transformación también demanda herramientas analíticas más precisas. La Nota Técnica resalta la importancia de adoptar modelos cuasidinámicos y simulaciones de transitorios electromagnéticos (EMT) para complementar los estudios convencionales (RMS), permitiendo capturar con exactitud la rápida respuesta de la electrónica de potencia.

Regulación y desarrollo tecnológico regional

El informe concluye que el éxito de la transición energética en América Latina y el Caribe dependerá tanto del salto tecnológico como de la modernización de los marcos regulatorios.

Experiencias en países como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay muestran diversos abordajes, que van desde la expansión de la transmisión y la regulación del almacenamiento, hasta el uso de sistemas en corriente continua de alta tensión (HVDC), compensadores síncronos y nuevas metodologías de control.

Finalmente, la OLACDE plantea un desafío estratégico para la región: fortalecer las capacidades locales en electrónica de potencia, automatización, software y sistemas de control. Desarrollar una industria regional en estas áreas no solo reduciría la dependencia tecnológica externa, sino que fomentaría la cooperación entre países y convertiría la modernización de las redes en un motor de competitividad industrial.

Revisa la nota técnica completa en el siguiente enlace:

Nota Técnica N°20 Oportunidades para la economía circular en la transición energética en América Latina y el Caribe (ALC)

 

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