SEPTIEMBRE 2018

¿Crisis del regionalismo abierto en LAC?
Un muy profundo documento de CEPAL (Regionalismo Abierto en LAC – La Integración Económica al servicio de la Transformación productiva con equidad), publicado en 1994 refiere a que en América Latina y el Caribe, gobiernos y sociedad civil buscaron nuevas formas de adaptarse a las cambiantes circunstancias globales y de enfrentar los múltiples desafíos que se planteaban para la región. Una de las muchas expresiones de dicho proceso fue el interés en las potencialidades de la cooperación intrarregional y en especial, en los acuerdos formales de integración económica, tanto multilaterales como bilaterales.

El concepto de fondo y los beneficios del regionalismo abierto para LAC también lo resume un estudio del Banco Mundial “Mejores vecinos – Hacia una renovación de la integración económica en América Latina”, de 2017, que resalta la conveniencia en el estrechamiento de los lazos regionales para mejorar los términos de intercambio de nuestra región con el resto del mundo.

Según el documento de CEPAL, la gradual convergencia de las políticas económicas aplicadas en América Latina y el Caribe y la creciente afinidad política entre gobiernos civiles y democráticamente electos resultaba en un factor dinamizador de este proceso de regionalización. Por lo anterior, podríamos pensar que transcurridos más de 20 años de publicado ese documento, ya no resultaría necesario persuadir a los gobiernos y a los diversos actores de la sociedad civil acerca de las bondades de la integración y del establecimiento de un regionalismo abierto.

Sin embargo, hoy observo el inicio de una retracción en la regionalización en LAC, por eso me planteo profundizar sobre qué cambió en este tiempo y las causas que motivan este gradual debilitamiento.
En un breve análisis, que no pretende convertirse en un trabajo de investigación sobre el tema, le atribuyo a esta retracción en la integración regional, a tres factores principales que resultan, a mi entender, ser las causas principales.

En primer lugar, destaco el contexto geopolítico global. No resulta un tema oculto que la posición de Estados Unidos en política internacional respecto a los ámbitos de diálogo multilateral y a los acuerdos de integración regionales y extraregionales se vio modificada en la actual administración Trump. Esto condiciona fuertemente los términos de negociación con la principal economía global y también marca una referencia para la política internacional de muchos países, no es la excepción nuestra región. A esto le debemos sumar el nuevo rol en el escenario global que asumen China y la Unión Europea, fundamentalmente en las plataformas multilaterales de diálogo.

En segundo lugar, identifico el contexto geopolítico y económico a nivel regional. La dinámica que se está dando a nivel de alineación política en la mayoría de los países de la región, las crisis institucionales internas de las principales economías regionales, los huecos jurídico-institucionales que dejaron en evidencia los actos de corrupción ocurridos en muchos países de LAC, el debilitamiento económico o enlentecimiento de algunas economías (consecuencia de los bajos precios internacionales de los principales bienes transables de la región), son factores fundamentales que hacen que los países se focalicen en los temas internos desatendiendo, o sacándole prioridad, a la regionalización e integración.
En tercer lugar y no menos importante, identifico un profundo desánimo respecto a la institucionalidad que respalda la regionalización y las plataformas de discusión multilaterales. En mi accionar y dialogo con tomadores de decisión en el ámbito internacional, observo que ha existido un descrédito de la institucionalidad que respalda la regionalización, entendiendo que estos ámbitos no han cumplido con las expectativas. Asimismo, se observa que la alta burocracia y elevados costos de mantener la institucionalidad, la identificación y señalización de órganos como actores comprometidos en procesos geopolíticos previos (de los cuales en la nueva coyuntura se busca marcar distancia) y los magros resultados percibidos, llevan a un clima de desánimo y descrédito de muchos de los órganos involucrados, que han llevado en algunos casos a la desarticulación de las plataformas o a una existencia “vegetal”. Si a esto le sumamos que existen múltiples actores regionales que dedican esfuerzos de forma descoordinada sobre una misma temática, se genera un concepto de ineficiencia de las acciones de nuestros organismos que atenta contra la regionalización.

Por todo lo anterior, el tema de fondo termina siendo discutir conscientemente sobre los beneficios de la regionalización abierta para LAC, volver a crear un fuerte convencimiento a nivel político que respalde una actualizada agenda regional. Una agenda que resalte, que para una región como LAC, la migración a plataformas exclusivamente bilaterales de dialogo extrarregional, agudizan y exponen las asimetrías existentes y fundamentalmente debilitan nuestras condiciones de negociación, reduciendo aún más la posición de los países más desfavorecidos respecto a la condición dominante de las economías más poderosas.
Claramente debemos también replantear la efectividad de la institucionalidad involucrada en los procesos de integración regional. Nuestros organismos (incluyo a OLADE) deben brindar resultados claros, no señalizarse con la coyuntura geopolítica, ser imparciales y representar de forma ecuánime todos los intereses, promoviendo la generación de una estrategia regional que se aplique a todos los ámbitos. Debemos responder de forma efectiva a las necesidades de la región, creando sinergias y fomentando un dialogo que respete la soberanía de cada país.

Por eso, entiendo que los organismos debemos asumir parte de la responsabilidad sobre este debilitamiento del regionalismo y tener claro que no existe en la región espacio para una vida “vegetal”, que debemos aportar valor, generar conocimiento, promover el diálogo, ser la plataforma para una discusión seria sobre el desarrollo en nuestra región y saber que, en función de ese valor aportado se nos evalúa, se nos premia, o se nos condena.

Reciban un cordial saludo desde Quito, Ecuador sede de Olade.
Alfonso Blanco
Secretario Ejecutivo-Olade.

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